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Banco Central EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– Un análisis presentado por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) indica que República Dominicana ha logrado aumentar su capacidad para atraer inversión extranjera directa (IED) gracias a su resiliencia y estabilidad social y política, en un escenario internacional marcado por una reducción de los flujos de capital, crecientes tensiones geopolíticas y comerciales y mayor incertidumbre para los inversionistas.
Claves del anuncio
La investigación, elaborada por Elisa Vilorio de Painter, destaca que las condiciones internacionales han llevado a una transformación de los patrones tradicionales de comercio, inversión y organización de las cadenas globales de suministro, haciendo que, además de los costos empresariales, cobren mayor importancia elementos como la estabilidad, la fortaleza institucional y la capacidad de los países para responder ante escenarios adversos. “En este contexto, cobran importancia para atraer inversión extranjera, además de los costos de las empresas, factores como la estabilidad, la profundidad del mercado cambiario, la fortaleza institucional del país y la resiliencia ante entornos de alta incertidumbre”, señala Vilorio de Painter.
El desempeño dominicano contrasta con la tendencia mundial.
Impacto económico
Según datos del Banco Mundial citados por el BCRD, la inversión extranjera directa pasó de representar el , en medio de un contexto de fragmentación comercial y tensiones geopolíticas que ha llevado a las empresas a ser más cautelosas al decidir dónde colocar sus capitales.
Recibe en tu correo las noticias más importantes del día Mientras tanto, República Dominicana siguió una trayectoria diferente.
Proyecciones
La IED como proporción del PIB aumentó de El BCRD considera que esta evolución resulta especialmente significativa porque se produjo durante un período de menor dinamismo de los flujos internacionales de capital, lo que evidencia la capacidad del país para mantenerse como un destino atractivo para la inversión.
El aumento de la inversión extranjera también ha estado acompañado por una mayor diversificación de los sectores que reciben capital.
El turismo se mantiene entre los principales receptores de IED, con una participación aproximada de A su vez, la participación del sector energía en el total de la inversión extranjera aumentó de un promedio de ”, plantea el análisis, al explicar que esta permite reducir la dependencia de un solo sector y posibilita que la inversión responda a distintos motores de crecimiento.
La resiliencia de la economía dominicana también se pone a prueba ante las nuevas condiciones del comercio internacional.
Desde julio pasado, Estados Unidos estableció una tasa arancelaria de , argumentando que República Dominicana no ha sido capaz de garantizar que determinados bienes importados no sean producidos mediante trabajo forzoso. .
El BCRD precisa además que el incremento es marginal, debido a que desde abril de 2025 se aplicaba un arancel de 10 % a otras categorías de productos. , otro indicador del comportamiento de la economía dominicana frente a un contexto internacional más desafiante.
Para el análisis, la combinación de estabilidad, fortaleza institucional, capacidad de adaptación y diversificación sectorial ha permitido que República Dominicana mantenga y amplíe su capacidad de atraer capital extranjero, aun cuando la inversión directa pierde participación en la economía mundial.
Durante 2025 y el transcurso de 2026, algunas monedas de la región de Latinoamérica se apreciaron de manera generalizada frente al dólar estadounidense, en línea con lo observado en otras economías emergentes.
Este comportamiento respondió principalmente a un entorno financiero internacional más favorable y a una mejora en la percepción de riesgo de la región, que facilitó el financiamiento externo y favoreció la entrada de capitales.
En República Dominicana, la apreciación del peso ha estado acompañada por un aumento significativo en la generación de divisas.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones alcanzaron US$8,746 millones, el turismo generó US$6,716 millones, las remesas US$6,219 millones y la IED US$3,276.5 millones.
En conjunto, estos flujos representaron unos US$2,800 millones adicionales respecto al mismo período de 2025.
Este dinamismo contribuyó a la apreciación del peso dominicano de un 7.6% al cierre de agosto del presente año, incluso en un contexto en el que el Banco Central compró US$415 millones en el mercado cambiario para fortalecer las reservas internacionales, sin realizar ventas de divisas en el mercado spot.
Con información de El Nuevo Diario.


