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Senado reconoce a monseñor De la Rosa y Carpio

Senado Reconoce. El Senado de la República realizó este miércoles un acto de reconocimiento para destacar la trayectoria del monseñor Ramón Benito De la.

Senado reconoce a monseñor De la Rosa y Carpio

Senado Reconoce Monseñor Ramón Benito De la Rosa y Carpio recibe el reconocimiento de manos de senadores.

Contexto

Listìn Diario El Senado de la República realizó este miércoles un acto de reconocimiento para destacar la trayectoria del monseñor Ramón Benito De la Rosa y Carpio, quien tiene más de 60 años desarrollando una labor pastoral en el territorio dominicano.

El senador Rafael Duluc, proponente de la condecoración, valoró de manera positiva la visión de vida que ha implementado el obispo, ya que “nunca ha sido indiferente ante los problemas de la gente”, sin importar que al enfrentarlos deba señalar a los sectores políticos. “Ha hablado sobre educación, pobreza, familia, juventud, institucionalidad, justicia social, medio ambiente y responsabilidad ciudadana.

Detalles

Lo ha hecho con firmeza, pero siempre desde el respeto.

Algunas veces coincidiendo con quienes ejercen el poder y otras señalando aquello que considera necesario corregir, porque orientar también significa tener el valor de decir la verdad”, expresó el congresista de La Altagracia.

Reacciones

Al recibir el pergamino elaborado por el Senado, monseñor Benito De la Rosa utilizó una reflexión que le enseñó su fenecida madre para agradecer la distinción organizada por los legisladores. “Quiero citar a mami nena, que me enseñó esta lección: Ramón, cuando te hagan un reconocimiento, no digas "yo no me lo merezco" ; esa no es la humildad.

La humildad está en reconocer que ese reconocimiento está ligado a otras personas”, manifestó.

Es por esta razón que, según dijo, ha llevado siempre las condecoraciones a casa de su madre, para recordar la influencia de su familia en la formación que ha recibido.

Además, aprovechó la ocasión para reafirmar su respeto y seguimiento a Nuestra Señora de la Altagracia , conmemorada el 21 de enero de cada año por ser considerada como la madre protectora y espiritual del pueblo dominicano. “La presencia de la Virgen de la Altagracia me ha acompañado y marcado siempre.

Los acontecimientos principales de mi vida han pasado siempre en enero.

En ese mes Dios me llamó a sacerdote, di mi primera misa, ordenado obispo… La Virgen de la Altagracia me marca toda mi vida, de modo que a ella le agradezco.

El país marcha bien porque se lo piden a la Virgen de la Altagracia; ella siempre va a interceder, pero hay que pedírselo”, indicó.

Monseñor De la Rosa y Carpio nació el 19 de septiembre del año 1939 , por lo que en tan solo tres días arriba a sus 87 años de edad.

Para celebrar el resto de su vida, el obispo le tiene una sola petición a Dios y a la Virgen de la Altagracia: energías para continuar sirviéndole al país a través de la región. “Todo cuanto he podido hacer finalmente viene de Dios; nada habría sido posible sin su gracia.

Hoy, acercándome a las nueve décadas de vida, todavía quiero ofrecer, desde mis posibilidades, la misma disposición de siempre.

No sé cuánto camino me queda por recorrer todavía; eso está en manos de Dios, pero sí sé cómo quiero recorrerlo: agradeciendo, amando y sirviendo, porque si algo he aprendido es que una vida no se hace grande por los honores que se reciben, sino por los servicios que se prestan”, reiteró.

Más de 60 años de trayectoria Monseñor De la Rosa y Carpio es oriundo de la provincia La Altagracia, donde se ordenó sacerdote en 1965, fungió como rector y obispo de la Basílica Nuestra Señora de la Altagracia.

Sin embargo, ser designado arzobispo metropolitano de la provincia Santiago y asumir la presidencia de la Conferencia del Episcopado Dominicano durante los inicios de la primera década de los años 2000 permitió que el monseñor lograra obtener el cariño de gran parte de la sociedad. “Su llegada a Santiago abrió una nueva y fecunda etapa.

Por eso hoy La Altagracia y Santiago se encuentran unidas en el cariño y la gratitud hacia un pastor que pertenece a ambas provincias: a una por nacimiento y raíces, mientras que la otra por el servicio, afectos y obras construidas durante tantos años”, dijo el senador Duluc.

El 6 de enero de 1989 fue ordenado obispo en la basílica de San Pedro, ubicada en Roma, Italia, a manos del padre Juan Pablo II, “convirtiéndose en el único prelado dominicano en recibir la consagración episcopal de mano de un sumo pontífice”. “Servir ha sido mi vocación, mi alegría y ha dado sentido a mi vida, por eso, mientras Dios me conceda vida y fuerzas, seguiré sirviendo a la iglesia y a mi pueblo amado dominicano hasta el último día de mi vida.

Adelante, hasta mañana si Dios, usted y yo lo queremos”, de esa manera cerró monseñor su ponencia de agradecimiento.

Con información de Listín Diario.

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