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Abinader dice no llegó a presidencia PRM para «imponer un

Abinader Dice. EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, aseguró este domingo que no llegó.

Abinader dice no llegó a presidencia PRM para «imponer un heredero político»; llama a dirigentes a volver a la base

Abinader Dice EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, aseguró este domingo que no llegó a esa posición para imponer un «heredero político» y llamó a la dirigencia de esa organización a volver a sus bases, escuchar a sus militantes y mantener abiertos los espacios para la renovación, al tiempo que indicó que el partido debe demostrar que puede ejercer el poder sin sentirse dueño de este. “Perremeístas, tenemos que volver siempre a nuestras bases, escuchar a nuestros dirigentes, sostener y reconocer a quienes trabajaron en este proyecto cuando era muy difícil hacerlo, abrir más espacios para los jóvenes y para las mujeres, formar políticamente a nuestra militancia, modernizar nuestras estructuras, incorporar nuevos talentos y mantener al PRM permanentemente abierto a la sociedad dominicana”, afirmó.

Contexto político

Al asumir como presidente del PRM para el periodo 2026-2028, Abinader sostuvo que el principal desafío de la organización oficialista, después de seis años de Gobierno, es demostrar que el ejercicio del poder no ha alterado los principios que defendía cuando buscaba conquistar la confianza de los dominicanos. “Ahora debemos demostrar algo todavía más importante: que debemos y podemos ejercer el poder sin sentirnos dueños de él; que podemos competir sin dividirnos; que podemos gobernar sin dejar de escuchar; que podemos renovarnos sin perder nuestros principios”, enfatizó durante el acto de proclamación y juramentación de la nueva dirección del PRM.

Recibe en tu correo las noticias más importantes del día Abinader planteó que la permanencia del PRM como una organización conectada con la sociedad dependerá de su capacidad para escuchar, renovarse y conservar sus principios, al advertir sobre las consecuencias de perder ese vínculo. “Porque un partido que deja de escuchar comienza a alejarse de la gente.

Posiciones y declaraciones

Un partido que deja de renovarse comienza a envejecer.

Y un partido que abandona sus principios termina perdiendo su razón de ser”, manifestó.

Próximos pasos

En esa dirección, dijo que su gestión al frente de la organización estará concentrada en cuatro compromisos: cuidar la unidad sin imponer uniformidad, fortalecer la democracia interna, renovar y formar permanentemente al partido, y mantener al PRM abierto a la sociedad dominicana.

El nuevo presidente del partido también informó que Deligne Ascención tendrá la responsabilidad de conducir el día a día de la organización, destacando que, como miembro fundador, conoce a sus dirigentes y sus bases. “Con el respeto de ellos, cuenta con mi confianza y tendrá todo mi respaldo para trabajar por su fortalecimiento, por su unidad y por su renovación”, afirmó Abinader.

Uno de los principales planteamientos del mandatario estuvo dirigido a establecer una separación clara entre la organización política y el Estado, al señalar que, aunque ambas estructuras deben mantener canales de comunicación, sus responsabilidades son diferentes. “El partido debe apoyar al Gobierno en el cumplimiento de sus compromisos con la sociedad.

Debemos de integrarlo para que sean, como se dijo anteriormente aquí, el puente de solucionar los problemas de sus comunidades”, sostuvo.

Sin embargo, inmediatamente marcó distancia entre la estructura partidaria y el aparato estatal. “Pero el Estado pertenece a todos los dominicanos.

Gobierno y partido tienen responsabilidades distintas, aunque existe un puente de comunicación con ellos”, expresó.

Abinader aseguró que, mientras ocupe simultáneamente la Presidencia de la República y la presidencia del PRM, será celoso de preservar esa diferencia. “El partido nunca debe convertirse en dueño del Estado.

Y el Estado nunca debe convertirse en un instrumento de un partido”, sentenció.

Afirmó que esa separación constituye también una forma de honrar la democracia y los valores defendidos por el fallecido líder político José Francisco Peña Gómez.

El jefe de Estado llamó además a los perremeístas a asumir una actitud de moderación, diálogo y respeto frente a quienes mantienen posiciones políticas diferentes. “Quiero que seamos una fuerza de moderación, de diálogo e ideas en la República Dominicana.

Y que nadie confunda moderación con debilidad.

La moderación no es falta de carácter, la moderación es carácter con inteligencia”, manifestó.

Explicó que esa moderación implica defender las propias convicciones sin destruir la convivencia democrática y entender que quienes piensan diferente no son enemigos. “Es defender nuestras convicciones sin destruir la convivencia.

Es respetar a quien piensa diferente.

Es entender que delante de nosotros no hay enemigos”, indicó.

Abinader sostuvo que el PRM no llegó al poder para dividir al país entre buenos y malos, sino para gobernar para todos. “Y nosotros no llegamos al poder para dividir a la República Dominicana entre buenos y malos.

Llegamos para gobernar para todos y de la manera correcta”, afirmó.

Añadió que esta responsabilidad es aún mayor debido a que el PRM es simultáneamente el partido que gobierna y la organización que encabeza.

Abinader también se refirió a las aspiraciones políticas que existen dentro del PRM de cara al nuevo ciclo electoral y aseguró que estas son legítimas dentro de una organización democrática. “Las aspiraciones no deben preocuparnos.

Lo que debemos cuidar es la manera en que esas aspiraciones se expresen”, señaló.

De manera enfática, descartó que su responsabilidad al frente del partido sea seleccionar a quien habrá de sucederlo en la Presidencia de la República. “Mi responsabilidad como presidente del PRM no será escoger quién habrá de sucederme en la presidencia de la República.

No llego a la presidencia de este partido para construir una candidatura ni para imponer un heredero o heredera política”, sostuvo.

Explicó que su propósito será garantizar que, cuando llegue el momento de definir candidaturas, los dirigentes que tengan aspiraciones legítimas encuentren una organización institucional, democrática, imparcial y unida. “Que puedan competir con reglas claras.

Que nadie utilice posiciones públicas para obtener ventajas indebidas.

Y que ninguna aspiración personal sea colocada por encima de la unidad del partido”, agregó.

Aseguró que serán los propios perremeístas, mediante los mecanismos democráticos establecidos por la organización, quienes decidirán sus candidaturas. “Habrá competencia, y debe haberla.

Habrá diferencias, y es saludable que existan.

Pero al terminar cada competencia, debemos seguir siendo compañeros, porque nuestro adversario no está dentro de este partido”, expresó.

Identificó como los verdaderos adversarios del PRM la desigualdad, la inseguridad, las amenazas a la democracia, la falta de oportunidades y todas las situaciones que impidan que los dominicanos puedan vivir con dignidad y paz.

Abinader sostuvo que llegar al Gobierno después de años de lucha representó un reto importante para el PRM, pero consideró que mantenerse en el poder sin perder los principios constituye una prueba todavía mayor. “Después de seis años gobernando, tenemos una responsabilidad quizás más difícil que la que tuvimos cuando éramos oposición: demostrar que el poder no nos cambió; demostrar que seguimos escuchando, que seguimos siendo capaces de corregir, que podemos renovarnos, y que los valores que defendíamos cuando buscábamos la confianza de los dominicanos son los mismos que defendemos ahora que la tenemos”, afirmó.

A su juicio, es precisamente en el ejercicio del poder donde se comprueba si los principios de una organización son verdaderas convicciones o simples discursos. “Ahí es cuando se sabe si los principios eran convicciones o simplemente palabras”, enfatizó.

En ese sentido, llamó a los dirigentes del PRM a reconocer sus errores cuando los cometan, tener la humildad para corregirlos y evitar que los intereses particulares estén por encima del interés colectivo.

El presidente del PRM advirtió que la organización tampoco debe asumir el poder como una propiedad partidaria, al recordar que este pertenece a los ciudadanos que deciden temporalmente a quién confiarlo. “No debemos aspirar a permanecer en el poder porque creemos que nos pertenece.

El poder nunca pertenece a un partido; pertenece a los ciudadanos que deciden temporalmente a quién se lo confían”, afirmó.

Sostuvo que la obligación del PRM es merecer esa confianza cada día y aceptar el resultado de las elecciones cuando corresponda. “Y cuando llegue el momento, nuevamente el momento de las elecciones, serán los dominicanos quienes juzguen nuestro trabajo, con respeto absoluto a su decisión”, agregó.

Abinader también reconoció que, aunque el PRM tiene una historia de la cual puede sentirse orgulloso, las nuevas generaciones demandan otra forma de hacer política y los ciudadanos son cada vez más exigentes. “El desafío no es pedirle a los dominicanos que nos agradezcan lo que hemos hecho; nuestro desafío es darle nuevas razones para confiar”, manifestó.

Al asumir la presidencia del partido para el período 2026-2030, Abinader también recordó las dificultades que enfrentaron sus fundadores para construir la organización y alcanzar una nueva mayoría política en el país. “Sé lo que costó construir este partido a todos.

Sé lo que significaron aquellos primeros años cuando, como decía Juan de Jesús, solo teníamos nuestras convicciones, teníamos más esperanzas que certezas y cuando muchos pensaban que era imposible construir una nueva mayoría política en nuestro país”, relató.

Recordó que, durante esa etapa, el partido enfrentó obstáculos que, según afirmó, hicieron más difícil su consolidación electoral. “Teníamos todo en contra: hasta un Tribunal Superior Electoral y una Junta Electoral politizada y partidista que nos la ponían imposible, pero lo conseguimos y lo hicimos juntos”, expresó.

Aseguró que el PRM nació para impulsar cambios profundos y necesarios en la República Dominicana y que representa mucho más que unas siglas o una maquinaria electoral. “Es una organización que nació de la indignación frente a una forma de hacer política alejada del interés colectivo, pero sobre todo nació de la esperanza de miles de dominicanos que querían instituciones más fuertes, una democracia más limpia y un gobierno al servicio de la gente”, dijo.

Por ello, reiteró que la primera obligación de quienes dirigen el partido es no olvidar su origen. “Primera obligación: no olvidar nunca de dónde venimos.

No olvidar nunca de dónde venimos”, insistió.

El mandatario también hizo un balance de los seis años de gobiernos del PRM y enumeró avances que atribuyó a su administración, entre ellos el fortalecimiento de las instituciones, cambios que durante años parecían imposibles, la defensa de la independencia del Ministerio Público y el blindaje constitucional de los límites a la reelección presidencial.

Asimismo, destacó la reducción de la pobreza, la salida de República Dominicana del mapa del hambre de la FAO por primera vez y las transformaciones realizadas en materia de infraestructura y obras en distintas comunidades del país.

Sin embargo, reconoció que todavía existen ciudadanos que esperan más del Gobierno y pidió escuchar sus reclamos. “Y personas que todavía sienten que el progreso no ha llegado suficientemente a sus vidas.

A ellos debemos escuchar.

Porque gobernar bien no consiste solamente en celebrar lo que hemos logrado y avanzado”, expresó. “Consiste también en reconocer lo que falta y trabajar cada día para hacerlo mejor”, agregó.

Finalmente, Abinader afirmó que el verdadero legado del PRM no debe medirse por el tiempo que permanezca en el poder, sino por la fortaleza de las instituciones y las transformaciones que consiga dejar al país. “Pero nuestra responsabilidad no es aferrarnos a los cargos, es dejar instituciones más fuertes que nosotros.

Es abrir caminos para quienes vienen detrás.

Es demostrar que se puede ejercer el poder respetando sus límites, y es dejar transformaciones que permanezcan en la vida de nuestra gente mucho después de que nosotros hayamos terminado nuestra tarea”, sostuvo.

Concluyó llamando a la dirigencia a preservar la unidad, la democracia y los valores de la organización, colocando al país por encima de cualquier interés partidario. “Que nadie olvide de dónde venimos, que nadie olvide para quién gobernamos y que nadie olvide que por encima de cualquier aspiración personal, de cualquier cargo, de cualquier partido y de cualquier elección, está siempre la República Dominicana”, afirmó.

Con información de El Nuevo Diario.

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