Política

Abstención electoral en 2024 estuvo marcada por «el

Abstención Electoral. Aparecen entre las razones la ausencia de buenas propuestas, con 8 %; la falta de interés, con otro 8 %, y la percepción de mucha.

Abstención electoral en 2024 estuvo marcada por «el desencanto político y otras malas percepciones»

Abstención Electoral EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La abstención electoral en República Dominicana no responde únicamente a la apatía o al desinterés ciudadano, sino que está vinculada a una creciente desconfianza hacia el sistema político, los candidatos y las prácticas que rodean la competencia electoral, de acuerdo con los hallazgos del “Estudio sobre la Abstención Electoral en República Dominicana.

Contexto político

Voto Nacional y en el Exterior”.

El análisis identifica una paradoja en la relación de los ciudadanos con la democracia: aunque el 74 % de los dominicanos residentes en el país y el 70,7 % de quienes viven en el exterior consideran que la democracia es el mejor sistema de Gobierno, existe una percepción negativa sobre el funcionamiento concreto del sistema político.

Posiciones y declaraciones

Según el estudio, solo el 20 % de los encuestados considera que República Dominicana es totalmente democrática, mientras que el 41 % entiende que lo es parcialmente y el 33 % sostiene que no existe una verdadera democracia.

Esta diferencia entre la valoración de la democracia como principio y la percepción sobre su funcionamiento es interpretada en el capítulo como una crisis de confianza institucional.

Próximos pasos

El documento plantea que para una parte de la ciudadanía existe una sensación de que se vota, pero las elecciones no necesariamente se traducen en decisiones o transformaciones reales.

Recibe en tu correo las noticias más importantes del día Entre las personas que no acudieron a votar en las elecciones de 2024 a nivel nacional, la principal razón señalada fue que También aparecen entre las razones la ausencia de buenas propuestas, con 8 %; la falta de interés, con otro 8 % y la percepción de mucha corrupción, con 5 %.

El estudio señala que cuando se preguntó por las razones por las que otras personas tampoco votaron, la falta de confianza alcanzó el 24 %, convirtiéndose en el motivo más mencionado.

El documento relaciona estas respuestas con una percepción de campañas repetitivas y poco conectadas con las necesidades de la población.

En la encuesta nacional, el 47 % calificó las campañas como “más de lo mismo”, mientras el 26 % consideró que estas no respondían a los intereses de la gente.

En cuanto a los candidatos presidenciales, el 22 % los calificó como “malos perfiles” y el 23 % afirmó que no lograron conectar con la ciudadanía.

Solo el 34 % los consideró buenos perfiles.

La desconfianza también alcanza directamente a los políticos.

De acuerdo con el capítulo, el 38 % de los encuestados a nivel nacional percibe a los políticos como corruptos, mientras que un 20 % considera que defraudan a la gente y otro 20 % entiende que solo buscan poder.

En contraste, apenas el 5 % los identifica como honestos y un 7 % los percibe como servidores públicos.

El estudio sostiene que esta diferencia refleja una ruptura entre ciudadanía y representación política.

Para los investigadores, esta situación no constituye únicamente un fenómeno coyuntural relacionado con una elección determinada, sino una ruptura estructural que se ha construido con el tiempo.

El capítulo resume este escenario en cuatro elementos: alto respaldo a la democracia como ideal; baja confianza en partidos, políticos, Congreso y procesos electorales; una abstención entendida como protesta o retiro consciente y una apertura a soluciones autoritarias cuando estas son asociadas con un buen Gobierno.

Otro de los factores identificados es el clientelismo.

El 74,4 % de los encuestados a nivel nacional manifestó que esta práctica le desagrada, mientras el 56 % afirmó haber sido testigo de acciones clientelares y el 1 % reconoció haber recibido regalos o apoyos de partidos o candidatos para inducir su voto.

En el caso de los dominicanos residentes en el exterior, el 68,1 % manifestó rechazo al clientelismo, mientras el 31,5 % dijo haber presenciado prácticas como entrega de dinero, alimentos o favores a cambio de apoyo electoral.

El análisis cualitativo plantea que estas prácticas pueden provocar rechazo y distanciamiento, especialmente entre personas que consideran que aceptar beneficios a cambio del voto reduce el valor de su participación política.

En ese contexto, el estudio identifica una modalidad de abstención que denomina , particularmente visible en el Distrito Nacional, donde no votar puede asumirse como una postura consciente frente al clientelismo, la corrupción o la falta de coherencia programática.

El capítulo también identifica debilidades en la educación e información cívica como otro elemento relacionado con la abstención.

A nivel nacional, el 41 % de las personas abstencionistas afirmó no haber recibido nunca educación cívica en la escuela, mientras solo el 34 % recordó haberla recibido claramente.

Además, el 52 % manifestó estar poco o nada informado sobre el proceso electoral.

El estudio sostiene que esta carencia puede afectar la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas y contribuir a que algunas personas, especialmente jóvenes, opten por no votar ante la inseguridad de hacerlo sin contar con suficientes elementos para decidir.

A partir de los testimonios recogidos mediante entrevistas y grupos focales, el capítulo concluye que la abstención puede adquirir distintos significados dependiendo del contexto.

En algunos casos representa cansancio por promesas incumplidas; en otros, rechazo al clientelismo, protección ante conflictos o experiencias de violencia política, o incluso una decisión relacionada con condiciones materiales y personales que dificultan acudir a las urnas.

Por ello, el estudio plantea que no votar puede funcionar como una forma de comunicación política negativa mediante la cual determinados sectores expresan desencanto, cansancio, rechazo ético o distancia frente al sistema.

El capítulo establece una diferencia entre la abstención dentro del país y la que se produce entre los dominicanos residentes en el exterior.

Mientras en República Dominicana el fenómeno aparece más relacionado con la desafección acumulada, el rechazo al clientelismo y el desencanto con la política, en el exterior adquieren mayor peso factores como la distancia hacia los centros de votación, el tiempo requerido para trasladarse, las jornadas laborales, problemas administrativos y la falta de información.

El estudio identifica además la figura del , mediante la cual algunas personas que no pudieron votar procesan el resultado electoral como un sustituto simbólico de su participación.

En términos generales, el capítulo cuatro concluye que la abstención electoral dominicana no debe analizarse como un fenómeno homogéneo.

En el territorio nacional aparece principalmente vinculada a los vínculos políticos internos y al deterioro de la confianza, mientras en el exterior adquiere características de exclusión funcional y simbólica asociadas a las condiciones que dificultan el ejercicio del voto.

Con información de El Nuevo Diario.

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