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Advenedizo Político Está demostrado, hasta el hastío, que una reforma a la Ley 87-01 del Sistema Dominicano de Seguridad Social ha resultado imposible debido al secuestro de este por parte de sus mismos agentes u operadores, representados por poderosos grupos económicos y por el propio Gobierno: Administradoras de Riesgos de Salud (ARS), Prestadoras se Servicios de Salud (PSS), Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) e instancias estatales, ya reguladoras de estas, ya depositarias finales de los dineros de las Administradoras de Fondos de Pensiones que, a su vez, hacen -casi en su totalidad- las instituciones de intermediación financiera en el Banco Central.
El argumento
Sin que nos detengamos a identificar cuáles personas físicas o morales, públicas o privadas están concernidas en el reparto del gigantesco pastel del “sistema”, lo cierto es que ningún partido de los que les ha tocado gobernar, desde aquel al que se le ocurrió instituir la citada ley hasta el de hoy, ha hecho otra cosa que capear -como buen torero- el problema que implica para una sociedad que se jacta de tener un Estado cuya fórmula política lo define como “Social y Democrático de Derecho” (Cfr.
Artículo 7 de nuestra Ley Suprema), cuya cláusula “Social” autoriza al Gobierno a ser interventor y regulador de todo cuanto tropiece con derechos fundamentales.
Contexto
Unos y otros han rayado en la complicidad -querida o no, pero la vida se nutre de realidades y resultados-, ya por temor a perjudicar importantes proveedores de recursos para las campañas electorales, ya sea para, en el caso de las AFP, el Gobierno concentrar el manejo de sus capitales, cuestión deducida del impedimento que tienen las instituciones financieras de invertir los recursos de sus AFP como no sea en la compra de deuda al Gobierno o a las escasas sociedades comerciales que reúnen los requisitos, y tienen la autorización correspondiente, para emitir deuda en el mercado de valores.
Con todo, en el caso específico de las ARS y las PSS, estas tienen a los médicos como el jamón del sándwich: en el medio y aplastados por arriba y por abajo.
Conclusión
Por eso pienso que la situación no es como para que nadie aparezca ebrio, con arma y dinero a despotricar a los galenos, si bien puede aparecer entre ellos uno que otro que acuse una conducta abusiva y actúe al margen de la ley y la compasión esperada.
Ver a cualquier funcionarillo de pacotilla expresarse en términos ofensivos hacia los ciudadanos demuestra que en este país todavía cualquier advenedizo político puede acceder al poder y ejercerlo como si estuviera en un patio de su barrio natal.
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Con información de Listín Diario.

