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crisis de seguridad Haití El Consejo de Seguridad de la ONU celebró una reunión urgente tras la masacre en Kenscoff, que dejó al menos 47 muertos, para abordar el avance de las pandillas en Haití.
La masacre que encendió la alerta
Los ataques ocurridos entre el 23 y 24 de agosto en Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe, dejaron al menos 47 muertos —entre ellos niños—, más de 50 secuestrados y unas 2,600 personas que abandonaron sus hogares.
El representante haitiano condenó los hechos como actos de barbarie y pidió acelerar el despliegue de la fuerza internacional de lucha contra las pandillas hasta completar los 5,500 efectivos previstos.
Las posturas de la comunidad internacional
Estados Unidos calificó a las pandillas de terroristas y defendió el mandato de la fuerza internacional, aunque reconoció que la seguridad por sí sola no resolverá la crisis y pidió acompañarla con inversión e infraestructura.
China y Rusia cuestionaron un enfoque centrado solo en la fuerza. Beijing reclamó atacar las causas estructurales, mientras Moscú señaló el tráfico de armas procedente de Estados Unidos como una de las fuentes de abastecimiento de las bandas.
El impacto humanitario
Naciones Unidas describió un panorama que supera el problema de seguridad: cerca de 1,5 millones de personas, un 12 % de la población, están desplazadas internamente.
Más de 1,600 escuelas permanecen cerradas, unos 240,000 estudiantes no reciben clases y el reclutamiento de menores aumentó cerca de un 200 % durante el último año.
Con información de Diario Libre.

