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El gran nudo de Santo Domingo: el colapso permanente de los

Santo Domingo. El tránsito hacia el Distrito Nacional alcanza niveles críticos en los puentes y vías de acceso, donde un parque vehicular de millones de.

El gran nudo de Santo Domingo: el colapso permanente de los accesos a la capital

Santo Domingo Tránsito y ciudad El tránsito hacia el Distrito Nacional alcanza niveles críticos en los puentes y vías de acceso, donde un parque vehicular de millones de unidades, la falta de educación vial y la inflexibilidad horaria transforman la circulación en una crisis cotidiana Puentes Juan Pablo Duarte y Juan Bosch.

Contexto

Miles de vehículos entrando diariamente a la capital desde el este.

Jorge González 17.09.2026 | 08:37 17.09.2026 | 10:11 Santo Domingo, RD.- Entre las 7:00 y las 9:00 de la mañana, el cruce por los puentes Duarte, Juan Bosch, de la 17, de la Bicicleta, Flotante y de Villa Mella se convierte en una marea metálica que avanza a paso lento hacia el Distrito Nacional, en medio del estruendo constante de las bocinas y una densa capa de dióxido de carbono.

Detalles

Esta situación no es nueva, y eliminar el congestionamiento crónico en las primeras horas del día y de la noche en la entrada y salida del Distrito Nacional ha sido uno de los grandes retos de las autoridades del tránsito en los últimos años. sin frutos positivos hasta ahora.

El gran nudo de Santo Domingo: el colapso permanente de los accesos a la capital Lo mismo ocurre en los principales distribuidores de tráfico: el kilómetro 9 de la autopista Duarte, así como en la zona de Pintura, que conecta la autopista 6 de Noviembre con la prolongación 27 de Febrero.

Reacciones

El testimonio de un residente de Santo Domingo Este expone con crudeza el impacto diario del tránsito en la calidad de vida: “Vivo en Santo Domingo Este y trabajo en el Distrito Nacional desde hace varios años.

Aunque entro a las 8:00 a. m., debo salir de mi casa a las 6:30 a. m.

Mi ruta habitual abarca la avenida San Vicente de Paúl, el puente de la 17, la Padre Castellanos, el V Centenario y la John F.

Kennedy hasta llegar a Galería 360″ , dijo Augusto Rojas residente en el sector Mi Hogar.

Avenida John F.

Kennedy tramo Máximo Gómez y Ortega y Gasset 7:10 de la mañana.

Jorge González El ciudadano explicó que, si bien ese trayecto matutino le toma casi una hora, el verdadero calvario comienza al salir del trabajo a las 5:00 p. m. "Si no fuera por lo incómodo que resulta salir a tomar un carro de concho y abordar el Metro, no vendría en vehículo propio" , concluyó.

Moverse con fluidez por arterias neurálgicas como las avenidas 27 de Febrero, John F.

Kennedy, Máximo Gómez, Winston Churchill, Tiradentes, Lope de Vega y Ortega Gasset entre otras resulta prácticamente imposible en las horas pico.

Ciudades Jorge González Sin embargo, en ciertos días y horarios, y sin una explicación aparente, el flujo vehicular experimenta alivios esporádicos.

Para intentar agilizar el tránsito en los puntos más caóticos, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) despliega a decenas de agentes.

Pese a los esfuerzos operativos, la abrumadora cantidad de automóviles supera cualquier contingencia, repitiendo la misma escena día tras día.

El colapso del tránsito se extiende con severidad en pasos estratégicos como el puente Flotante y el puente de Villa Mella.

En estos puntos, largas hileras de autobuses, carros de concho, motocicletas y camiones se disputan cada metro de vía, ralentizando drásticamente el ritmo de la ciudad.

Si bien la expansión del transporte masivo con la incorporación de nuevas rutas de autobuses, la ampliación de líneas y vagones del Metro, y la sustitución de rutas de carros de concho, ofrece un alivio parcial, la solución sigue quedándose corta.

El crecimiento demográfico del Gran Santo Domingo es acelerado y desorganizado.

Esto provoca la constante creación de nuevas rutas hacia la capital, la cual se mantiene como el principal centro comercial, educativo y médico del país.

Como resultado, las guaguas urbanas circulan abarrotadas y en condiciones de extrema incomodidad, mientras que varias estaciones del Metro de Santo Domingo registran aglomeraciones masivas de usuarios que intentan llegar a sus destinos laborales.

Avenida Máximo Gómez con John F.

Kennedy.

Jorge González La alta concentración de actividades administrativas y educativas en el Distrito Nacional genera una presión insostenible sobre la red vial.

Instituciones públicas, colegios privados, entidades bancarias y universidades inician sus operaciones casi de manera simultánea a las 8:00 de la mañana.

Como consecuencia, vías fundamentales como la 27 de Febrero, John F.

Kennedy, Máximo Gómez, Ortega y Gasset, Winston Churchill, George Washington, Tiradentes, Lope de Vega, Duarte y la Autopista de las Américas quedan reducidas a extensos tapones.

Esta convergencia horaria paraliza la movilidad urbana y deteriora tanto la productividad como la calidad de vida de miles de ciudadanos.

El irrespeto sistemático a la Ley de Tránsito agrava la congestión.

Tanto conductores del transporte público como particulares realizan giros prohibidos, bloquean intersecciones y se detienen en lugares no autorizados para montar o desmontar pasajeros, desarticulando el orden urbano.

A esto se suma el estacionamiento en ambos lados de calles estrechas, la presencia de vendedores ambulantes y las averías mecánicas imprevistas.

Estas conductas e incidentes generan un ambiente que impide una circulación fluida y continua.

Este taponamiento en dirección este-oeste diariamente inicia en el V Centenario y termina en la avenida Abraham Lincoln.

Jorge González Según los registros de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), el parque vehicular nacional supera los 6.6 millones de unidades.

De este total, las motocicletas representan cerca del 58 %, dominando las vías mediante maniobras arriesgadas entre el resto de los automotores.

La convivencia entre vehículos de reciente importación y unidades antiguas en mal estado complica la dinámica del tránsito.

Aunque las fallas mecánicas de estas últimas no son tan frecuentes como en el pasado, cuando ocurren sobre puentes o vías expresas provocan embotellamientos de gran magnitud que paralizan arterias completas durante horas.

A partir de las 5:00 de la tarde, la corriente vehicular se invierte con similar intensidad hacia Santo Domingo Este y los demás municipios colindantes.

El tramo de salida por la Autopista de las Américas registra embotellamientos kilométricos, los cuales se intensifican visiblemente los lunes y viernes.

Los accesos por los puentes y distribuidores, además de la movilidad interna por el Distrito Nacional sufren la misma saturación estructural.

A pesar de los esfuerzos institucionales, la capital dominicana permanece atrapada en un esquema de movilidad al borde del colapso funcional de forma permanente.

El colapso vial en Santo Domingo evidencia que la expansión del parque vehicular y el crecimiento desordenado superan las soluciones actuales.

Superar este reto exige planificar el desarrollo urbano, flexibilizar los horarios laborales y consolidar un transporte público eficiente que devuelva la fluidez y la calidad de vida a la capital.

Periodista, fotógrafo, reportajista y editor fotográfico de El Nacional Lo más reciente El Nacional Silvio Cabrera Pilar Moreno El Nacional Julio Gómez

Con información de El Nacional.

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