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República Dominicana La decisión del relevo había quedado definida.
El argumento
Correspondía ahora convertir esa determinación política en una candidatura capaz de competir por la Presidencia de la República.
Por primera vez desde la fundación del Partido de la Liberación Dominicana, Juan Bosch no encabezaría la boleta electoral de la organización.
Contexto
El desafío consistía en demostrar que el partido había alcanzado la madurez institucional necesaria para abrir una nueva etapa de su historia.
El nuevo escenario político aceleró ese proceso.
Conclusión
La reforma constitucional derivada del Pacto por la Democracia redujo a dos años el período presidencial iniciado en 1994, prohibió la reelección consecutiva y convocó elecciones para mayo de 1996.
Las principales fuerzas políticas iniciaron su reorganización para competir bajo reglas distintas a las que habían caracterizado la vida democrática dominicana durante las décadas anteriores.
Dentro del Partido de la Liberación Dominicana, el Comité Central presentó las precandidaturas de Leonel Fernández, Norge Botello y Euclides Gutiérrez Félix.
La responsabilidad de escoger al candidato presidencial correspondía al Congreso Elector, órgano facultado por los estatutos para adoptar esa decisión.
El domingo 23 de abril de 1995, el Congreso Elector proclamó a Leonel Fernández candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana para las elecciones de 1996.
Obtuvo 818 votos, equivalentes al 93.2 % de los sufragios emitidos.
Norge Botello recibió 22 votos y Euclides Gutiérrez Félix 12.
El resultado expresó un respaldo ampliamente mayoritario y legitimó, mediante los mecanismos institucionales del partido, la primera sucesión de su liderazgo electoral.
Aquella proclamación fue la culminación de un proceso político desarrollado durante varios años.
Leonel Fernández había fortalecido su liderazgo a través de su desempeño en los organismos de dirección, su participación en campañas electorales, su capacidad para comunicar las ideas del partido y la proyección nacional alcanzada como candidato vicepresidencial en 1994.
El Congreso Elector no creó ese liderazgo; lo refrendó con una votación prácticamente unánime.
Con esa decisión, el Partido de la Liberación Dominicana completó la transición de su liderazgo presidencial sin alterar su unidad interna ni apartarse de sus normas estatutarias.
La continuidad del proyecto político concebido por Juan Bosch dejaba de descansar exclusivamente en la figura de su fundador para proyectarse sobre una nueva generación de dirigentes.
Mientras el PLD concluía ese proceso, el escenario electoral quedaba definitivamente configurado.
La Constitución impedía al presidente Joaquín Balaguer optar por un nuevo mandato consecutivo.
El Partido Reformista Social Cristiano proclamó a Jacinto Peynado como su candidato presidencial y el Partido Revolucionario Dominicano volvió a postular al doctor José Francisco Peña Gómez.
Las principales fuerzas políticas entraban así en una de las campañas más trascendentes de la historia democrática dominicana.
La proclamación de Leonel Fernández puso fin al proceso interno del Partido de la Liberación Dominicana.
A partir de ese momento comenzaba una etapa completamente distinta.
El candidato debía recorrer el país, presentar su visión de gobierno y convencer a una mayoría de los dominicanos de que una nueva generación estaba preparada para conducir los destinos de la República.
La decisión del partido ya estaba tomada.
Faltaba la decisión del pueblo.
Cómo se desarrolló aquella campaña y de qué manera una candidatura que pocos consideraban favorita terminó alcanzando la Presidencia de la República, será la historia de la próxima entrega.
Con información de El Nuevo Diario.

