Economía

Las ciencias políticas y la economía

Ciencias Políticas. «Cuando algunos de mis amigos me preguntaban: ¿cuál es su campo? A veces les desconcertaba al contestarles: soy un especialista en.

Las ciencias políticas y la economía

Ciencias Políticas «Cuando algunos de mis amigos me preguntaban: ¿cuál es su campo? A veces les desconcertaba al contestarles: soy un especialista en todo.

El argumento

Por supuesto, no lo soy».

Recuerdo haber leído esas palabras una vez en el libro de Giovanni Sartori, Cómo hacer ciencia política.

Contexto

Debo confesar, y como es normal al concretar una meta, me sentía completamente satisfecho al concluir mis estudios en Ciencias Políticas.

Sin embargo, con el paso del tiempo y después de haber revisado varios textos de economía, comencé a sentir que algo no estaba completo.

Conclusión

Fue entonces cuando comprendí que no es posible ser un buen politólogo sin dominar, por lo menos, conceptos básicos de la economía.

Desde luego, eso no quiere decir que la economía deba estudiarse necesariamente como profesión, sino que es necesario comprender ese basto universo.

Me he lanzado al mundo de la economía, al estudiarla como segunda carrera, y en cada clase a la que asisto me doy cuenta de que fue una buena decisión.

Aunque las matemáticas a veces representen una carga, nada que realmente no se pueda llevar, especialmente con los instrumentos que nos brinda la tecnología para facilitar la comprensión de las fórmulas.

Surge entonces una pregunta inevitable: ¿por qué es importante saber economía para quienes estudiaron o estudian Ciencias Políticas? Como sabemos, la Ciencia Política es un conjunto de conocimientos sistemáticos que estudia el poder: las dinámicas que se producen en el campo de la política y que posibilitan la obtención o la pérdida del poder; las funciones de los poderes públicos; las dinámicas sociales, incluida la participación de los ciudadanos, los partidos políticos, los movimientos sociales y las ideologías.

Pero ¿cómo entender, por ejemplo, la manera en que el poder económico puede determinar o condicionar el poder político? ¿Cómo comprender la influencia de los grupos de presión en la toma de decisiones? ¿Cómo el ciudadano puede convertirse en un instrumento de dominación y actuar marcado por las agendas que imponen los grupos que controlan las sociedades? Gustavo Ernesto Emmerich expresa en su obra Metodología de la ciencia política que ˝a diferencia del economista, cuyo objeto de estudio es más homogéneo y se rige principalmente por la utilidad monetaria, el politólogo analiza motivaciones humanas diversas y cambiantes.

Por ello, necesita un bagaje multidisciplinario y holístico para comprender la “totalidad social”.

Como hemos expresado, ese marco conceptual que nos brinda la Ciencia Política no es suficiente si no se domina la economía, una disciplina que marca el rumbo del mundo.

Un politólogo debe saber cuáles son las fuerzas del mercado y cómo determinados acontecimientos económicos y geopolíticos pueden terminar afectando directamente la vida política de un país.

Debe comprender, por ejemplo, cómo un conflicto en Medio Oriente entre Irán e Israel puede tener repercusiones sobre el funcionamiento de un país de apenas 48 mil kilómetros cuadrados ubicado en el Caribe.

Pero, además, debe entender cómo un conflicto que involucre a Yemen, los hutíes y Arabia Saudí puede alterar las rutas comerciales, elevar los precios internacionales del petróleo y provocar presiones económicas que deriven en estallidos sociales.

Asimismo, debe conocer de geografía y geopolítica.

Debe comprender cómo un conflicto en el estrecho de Malaca puede alterar los mercados globales y por qué, de igual forma, es tan importante mantener la mirada sobre el golfo Pérsico, donde países como Arabia Saudí e Irán tienen costas y por donde se encuentra el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, la mirada tampoco puede detenerse allí.

Al otro lado se encuentran el mar Rojo y el golfo de Adén, conectados por el estrecho de Bab el-Mandeb, una zona importante para el comercio internacional que conduce hacia el canal de Suez y después, al Mediterráneo, hasta llegar al estrecho de Gibraltar y finalmente al Atlántico.

Entender estas relaciones no es un asunto solo de economistas o profesionales de las relaciones internacionales.

También es fundamental para quienes estudiamos la política, porque las decisiones políticas no surgen de la nada.

Están condicionadas por la economía, la geografía, los recursos, los mercados, los conflictos internacionales y sobre todo por los intereses que se mueven detrás de ellos.

Por eso decidí estudiar Economía.

No porque haya dejado de encontrar respuestas en la Ciencia Política, sino porque entendí que necesitaba ampliar las herramientas con las que pretendo comprender la realidad.

Quizás allí esté precisamente la enseñanza de aquella frase de Sartori que recuerdo desde hace años: el politólogo, más que ser un especialista en todo, debe tener la capacidad de aproximarse a distintas áreas para comprender mejor aquello que estudia.

Porque la política no ocurre aislada de la economía, ni la economía de la geografía, ni la geografía de la geopolítica.

Todo termina conectándose.

Y quien pretenda comprender el poder sin comprender esas conexiones corre el riesgo de observar solamente una parte de la realidad.

Termino con una frase que siempre nos dice un buen amigo y profesor de la universidad, el profesor Caminero: “No sean hombres de un solo libro”.

Hay que tener, necesariamente, una perspectiva amplia, especialmente para comprender los fenómenos sociales (hoy, como nunca antes, sumamente cambiantes y complejos).

Con información de El Nuevo Diario.

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