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Leonel Fernández Hay experiencias que terminan moldeando una visión de país.
El argumento
Para comprender parte del pensamiento modernizador de Leonel Fernández hay que mirar hacia Nueva York y, particularmente, hacia Washington Heights, en Manhattan, donde vivió durante una etapa importante de su juventud.
Allí conoció de cerca una gran ciudad marcada por el transporte colectivo, las infraestructuras, la tecnología, la educación y el dinamismo económico.
Contexto
Décadas después, aquel joven dominicano llegaría al Palacio Nacional con una idea recurrente en su discurso político: insertar a la República Dominicana en la modernidad.
Cuando asumió por primera vez la Presidencia, el 16 de agosto de 1996, Fernández tenía 42 años.
Conclusión
Sus administraciones impulsaron proyectos de infraestructura, transporte, tecnología, educación y modernización institucional que modificaron significativamente el paisaje urbano y la prestación de determinados servicios públicos.
Durante sus gobiernos, Santo Domingo experimentó importantes transformaciones viales con la construcción de túneles, elevados, avenidas y pasos a desnivel destinados a mejorar la movilidad.
Pero la obra que mejor simbolizó esa visión fue el Metro de Santo Domingo.
Su primera línea fue inaugurada en enero de 2009, introduciendo al país en una nueva etapa del transporte colectivo urbano.
El Metro representó más que trenes y estaciones.
Para miles de trabajadores y estudiantes significó movilidad y ahorro de tiempo, y para el país constituyó una demostración de que la República Dominicana podía desarrollar grandes proyectos de infraestructura.
Esa política de conectividad se extendió también fuera de la capital.
Entre las obras emblemáticas estuvo la Autovía del Coral, inaugurada en 2012, que mejoró la conexión entre importantes zonas del Este y fortaleció la infraestructura vinculada al principal polo turístico del país.
A ello se sumaron carreteras, elevados, túneles y corredores que cambiaron la movilidad y redujeron distancias.
La modernización no se limitó al cemento.
Durante las administraciones de Fernández también se impulsó la incorporación de tecnologías de información a la gestión pública y se promovieron iniciativas dirigidas a ampliar el acceso al conocimiento y a las herramientas digitales.
En educación superior se desarrollaron infraestructuras de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fuera de la capital, ampliando oportunidades para miles de jóvenes de las provincias.
En materia social se consolidaron instrumentos como el Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN), la Administradora de Subsidios Sociales (ADESS) y el programa Solidaridad, cuya tarjeta permitió canalizar subsidios hacia hogares de menores ingresos mediante mecanismos más organizados de identificación y asistencia.
También se realizaron inversiones en infraestructura hospitalaria y centros especializados, vinculando la modernización con la atención social y sanitaria.
Sería incorrecto atribuir todas esas políticas exclusivamente a la experiencia personal de Fernández en Nueva York.
Las transformaciones de un país son producto de equipos, instituciones, circunstancias económicas y decisiones colectivas.
Pero existe una imagen difícil de ignorar.
El joven dominicano que conoció los trenes de Nueva York terminó encabezando la construcción del primer Metro del país.
Quien vivió en una sociedad profundamente conectada con la tecnología hizo de la modernización y el conocimiento componentes centrales de su propuesta gubernamental.
Por eso su historia también refleja otra dimensión de la diáspora dominicana.
La diáspora no solamente envía remesas.
También lleva al país conocimientos, experiencias, disciplina, aspiraciones y nuevas maneras de imaginar el desarrollo.
Leonel Fernández fue parte de esa diáspora antes de convertirse en presidente.
Gobernó la República Dominicana durante tres períodos y dejó como parte de su legado obras de infraestructura y políticas públicas que continúan formando parte de la vida cotidiana del país.
Hoy la República Dominicana enfrenta una nueva generación de desafíos: inteligencia artificial, transformación digital, educación, transporte, competitividad, seguridad y calidad de los servicios públicos.
La discusión sobre el futuro vuelve entonces a colocar sobre la mesa conceptos que marcaron aquella etapa: visión, conocimiento, planificación, modernización y capacidad de ejecución.
Nueva York dejó una huella en Leonel Fernández.
Y desde la Presidencia, Leonel Fernández dejó su propia huella en la transformación de la República Dominicana.
Con información de El Nuevo Diario.

