Escuchar el artículo
Resultados Pruebas Cada tres años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, realiza las evaluaciones PISA.
El argumento
En su última edición, correspondiente al 2025, participaron más de 90 países y economías.
Estas pruebas evalúan la comprensión lectora, la resolución de problemas en matemáticas y ciencias y, por primera vez, el desempeño en inglés como lengua extranjera.
Contexto
Las pruebas se aplican a estudiantes de 15 años pertenecientes a distintos contextos sociales.
En la República Dominicana se seleccionó una muestra representativa de estudiantes de esa edad.
Conclusión
El análisis de los resultados permite identificar tendencias importantes sobre la situación actual de la educación, tanto a nivel internacional como nacional.
En algunas de las economías más importantes de Occidente, como Estados Unidos, varios países de la Unión Europea y Canadá, se ha observado un descenso importante en la comprensión lectora.
Las mayores dificultades aparecen cuando los estudiantes deben enfrentarse a textos complejos, identificar ideas centrales, establecer relaciones entre distintas informaciones y realizar inferencias que van más allá de los datos expresados de manera literal.
El informe de la OCDE y diferentes especialistas relacionan esta situación con diversos factores, entre ellos la presencia constante de pantallas y dispositivos digitales.
Los teléfonos móviles pueden convertirse en una importante fuente de distracción dentro del aula y afectar la capacidad de concentración cuando su utilización no responde a objetivos pedagógicos definidos.
A esto se suma el crecimiento de la inteligencia artificial, particularmente de los grandes modelos de lenguaje (LLMs), capaces de resolver numerosas asignaciones mediante instrucciones escritas en lenguaje natural.
Cuando estas herramientas sustituyen procesos que deberían realizar los propios estudiantes, existe el riesgo de limitar habilidades fundamentales para el aprendizaje.
Leer, buscar información, contrastar datos, estudiar casos, formular argumentos y elaborar conclusiones constituyen procesos esenciales para el desarrollo del pensamiento.
La facilidad tecnológica no debe convertirse en una sustitución permanente del esfuerzo intelectual.
Esta situación guarda cierta semejanza con lo planteado por H.
G.
Wells en La máquina del tiempo, donde los seres humanos, al no tener que esforzarse, se convierten en criaturas frágiles, infantiles y con una capacidad cognitiva baja.
Al observar la clasificación de los países y economías con mejores resultados, resulta evidente la presencia destacada de varios sistemas educativos asiáticos.
China y algunas de sus regiones, junto con otras naciones orientales, se mantienen entre los primeros lugares, lo que permite estudiar algunas de sus prácticas educativas y valorar cuáles podrían aportar enseñanzas útiles para otros contextos.
Entre las características tradicionalmente asociadas a estos sistemas educativos se encuentran la disciplina, la práctica constante, la repetición consciente, las evaluaciones escritas, la conceptualización rigurosa, la lectura de obras clásicas, la producción escrita, la memorización, la práctica sistemática de ejercicios, el reconocimiento de la autoridad pedagógica del maestro y una cultura de altas expectativas académicas.
Estas prácticas no constituyen por sí solas una fórmula universal, pero muestran la importancia que pueden tener el rigor, la constancia y el esfuerzo dentro del proceso educativo.
Los países pertenecientes a la OCDE tienen un promedio general de referencia en torno a los 463 puntos.
En América Latina, las naciones que más se acercan son Chile, con una media de 427 puntos; Uruguay, con 424, y Costa Rica, con 409.
Por su parte, la República Dominicana registra un promedio de 346 puntos.
Aunque desde 2018 se han observado ligeras mejoras, incluso en un contexto internacional caracterizado por retrocesos en determinadas áreas, todavía existe una distancia considerable respecto de los niveles de desempeño deseados.
Para facilitar la comprensión de los resultados, PISA organiza el desempeño estudiantil en diferentes niveles de competencia.
En los niveles inferiores predominan tareas relacionadas con la identificación de información evidente o literal, mientras que, a medida que se avanza, se requiere una mayor capacidad para interpretar, inferir, relacionar datos y resolver situaciones de mayor complejidad.
Al alcanzar el Nivel 2 se establece un punto de referencia importante, debido a que el estudiante comienza a demostrar competencias que le permiten realizar inferencias básicas, resolver determinados problemas cotidianos, manejar operaciones sencillas y relacionar información de manera lógica.
Para la República Dominicana, avanzar de manera sostenida hacia niveles de desempeño superiores debe constituir una prioridad educativa.
En ese camino resulta conveniente estudiar las experiencias de países latinoamericanos que han obtenido mejores resultados y que enfrentan desafíos sociales y económicos comparables a los nuestros, como Costa Rica.
Uno de los primeros desafíos consiste en garantizar el cumplimiento efectivo del calendario escolar.
Cada jornada de docencia que no se desarrolla representa una reducción de las oportunidades reales de aprendizaje.
En un calendario de 190 días, el MINERD registró recientemente un promedio nacional cercano a 19 días perdidos, mientras que existen reportes de determinados años o localidades donde esa cifra puede superar los 40 días.
El tiempo dedicado efectivamente a la enseñanza constituye un elemento esencial para mejorar los aprendizajes.
La formación docente representa otro componente fundamental.
La evaluación del desempeño, los incentivos salariales vinculados a la especialización, las maestrías y los doctorados, así como los programas de formación continua desarrollados por el Inafocam, pueden contribuir al fortalecimiento profesional del magisterio.
Sin embargo, también resulta necesario revisar de manera permanente la calidad y pertinencia de los programas de formación, ampliar las oportunidades de especialización y aumentar la presencia de profesionales con formación doctoral, tanto en áreas específicas del conocimiento como en ciencias de la educación.
Como establece el influyente informe de McKinsey & Company, How the world’s best-performing school systems come out on top (2007), la calidad de un sistema educativo está estrechamente vinculada con la calidad de sus docentes.
Junto con el fortalecimiento profesional del maestro, resulta indispensable una mayor participación de las familias en el proceso educativo, mediante el seguimiento de los aprendizajes, el acompañamiento de las tareas escolares y la creación de hábitos de estudio y lectura.
La familia y la escuela deben fortalecer conjuntamente valores como la responsabilidad, la disciplina, el esfuerzo y el compromiso con el aprendizaje.
Los mejores resultados educativos difícilmente podrán lograrse si estos principios no encuentran continuidad tanto dentro como fuera de las aulas.
La educación requiere una cultura que otorgue mayor reconocimiento al conocimiento, a la preparación y al desarrollo integral de las personas.
Es aplaudible la reciente Orden Departamental 11-2026 del Minerd, mediante la cual se regula el uso de celulares y dispositivos electrónicos en los centros educativos.
La disposición prohíbe su utilización en el Nivel Inicial y establece que, en Secundaria, su uso debe responder a fines pedagógicos y desarrollarse bajo supervisión docente.
La medida puede contribuir a reducir distracciones y, al mismo tiempo, favorecer una integración más responsable de la tecnología en los procesos de enseñanza.
Las herramientas digitales y la inteligencia artificial deben incorporarse de manera planificada y con propósitos claramente establecidos.
Ser usuario frecuente de tecnología no equivale necesariamente a poseer competencias tecnológicas avanzadas.
El verdadero potencial se encuentra en la capacidad de utilizar estas herramientas para investigar, crear, resolver problemas, emprender y aportar soluciones a las necesidades del entorno.
La lectura tiene que volver a ocupar un lugar central en el proceso educativo.
El lenguaje constituye una de las principales herramientas para interpretar la realidad, organizar el pensamiento, comunicar ideas y resolver problemas.
Cuando disminuye la capacidad para comprender y utilizar el lenguaje, también se limitan las posibilidades de análisis, argumentación y razonamiento.
Una sociedad que aspira a desarrollar una economía más compleja y competitiva necesita un capital humano con niveles medios y altos de comprensión lectora.
La lectura no puede reducirse únicamente a la identificación de palabras o informaciones aisladas; requiere interpretar, comparar, cuestionar, inferir y construir significado.
Sin esas capacidades resulta mucho más difícil desarrollar aprendizajes profundos en cualquier área del conocimiento.
La lectura de grandes obras literarias también forma parte de ese propósito.
Por ejemplo, Cien años de soledad constituye una obra monumental de la literatura en lengua española.
Un estudiante capaz de leerla, comprenderla y disfrutarla demuestra competencias lectoras que se acercan al nivel de comprensión, análisis y pensamiento crítico que todo sistema educativo debería aspirar a desarrollar.
Con información de El Nuevo Diario.

