Opinión

El corazón con que vivo

Corazón Vivo. Todo tiene un orden y un espacio. La reflexión humana dentro de un ómnibus de mala muerte repleto de personas no merece atención. La gente.

Imagen genérica Al Sur del País

Corazón Vivo Todo tiene un orden y un espacio.

El argumento

La reflexión humana dentro de un ómnibus de mala muerte repleto de personas no merece atención.

La gente presta más oído en un salón de conferencias frente a un público selecto, aunque después de varios minutos de bostezos, suele quedar dormido o hablar con su acompañante de asuntos sin importancia.

Contexto

El ser humano busca por naturaleza a sus amigos privados para hablar de asuntos por todos conocidos aunque nada aporten al saber y solo sean ruidos.

Dentro de un ómnibus, la invasión humana desata sus pasiones.

Conclusión

La gente es mucho más honesta aunque no debiera perder el tiempo en cuentos de hadas y pantanos.

Pero lo hacen, creen que con gritar a viva voz terminan sus conflictos.

No saben mirar en busca de apoyo emocional y se atreven a comentar asuntos íntimos como en un periódico de mala muerte.

El problema de la asimilación de las conversaciones es permanecer callado.

El viajero que sabe la importancia del silencio intenta mirar por las ventanillas del ómnibus o simular un descanso imaginario con los ojos cerrados y la mente abierta.

Una vez conocí la historia de un estudiante de término que le increpó a su profesor decir asuntos ajenos a la clase que debió impartir.

Mientras sus compañeros simulaban atender cada detalle de la vida y milagros del docente, el alumno de marras decidió terminar aquella farsa de manera abrupta.

Fue expulsado del aula y suspendido de la asignatura.

Otro alumno, convertido en funcionario después de abonar la cuota exigida para la graduación, fue cesanteado de un trabajo por hacer preguntas incómodas.

En ambos casos descubrí que las conversaciones, dichas en alta voz son como las moscas que molestan frente a un plato de manjares.

Relatar experiencias en alta voz busca aplausos o censura, pero también sirve para denostar mala educación, en su vida privada o en la alcurnia libresca.

José Martí escribió la segunda estrofa inolvidable de un verso sencillo: “Y para el cruel que me arranca / el corazón con que vivo / cardo ni ortiga cultivo / cultivo una rosa blanca”.

El verso “el corazón con que vivo” lo tomó prestado Nicolás Guillén para titular un pequeño tomo con sus textos de amor que todavía anda en la memoria de los que preservan la esencia de la cultura.

Hay muchas formas cubanas de amar a José Martí, una de ellas es conocer sus poemas y saberlos escritos con un propósito por muy simples que parezcan.

Y Nicolás escogió una de ellas donde la sencillez adquiere forma humana sobre ideologías baladíes o conveniencias políticas.

No creer en rumores vale la pena.

Insisto en ello porque los refiero a pisos infundados que pueden terminar en un barranco.

Pero ¿cómo diferenciar los “rumores” de los no rumores? De aquellas verdades que andan escondidas entre la habilidad del decir o una descarga en voz alta de un suceso que hiere el alma popular.

Una vez, mientras cuidaba a Nicolás Guillen en su casa, dediqué la sesión a leerle poemas suyos y de otros de autores de su agrado.

Pero entre lectura y lectura, introduje un texto de un autor que él consideraba sin valor.

El maestro enfrentó mi desconocimiento de su sentir contra aquella persona que se paseaba sonriente por los pasillos de la UNEAC, buscando cámaras, y me soltó, en son de broma, un sobrenombre para referirse a ese tipo de escritores.

Y en medio de aquella lectura comencé a entender el alma de Nicolás que en su trato cotidiano jamás subestimó ni se burló de aquel autor que él consideraba sin valor.

No era un rumor, sino una experiencia personal, de esas que no ruedan por las calles entre agua lluvia y estiércol.

El episodio me hizo recordar el título de su libro de estampas amatorias, y comprendí que Martí no nos enseñó a guerrear ni a advertir enemigos para dividir la condición humana.

Pero el humor merece un plato aparte.

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Con información de Listín Diario.

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