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Interregno Dominicano Hay una célebre paráfrasis de Gramsci que describe los interregnos políticos con una imagen formidable: "El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer.
El argumento
Y en ese claroscuro surgen los monstruos ".
A ese período entre un orden que se agota y otro que todavía no ha nacido se le llama interregno .
Contexto
República Dominicana ya conoció uno de esos momentos.
A finales de los sesenta y durante los setenta, el país vivió entre radicalismos .
Conclusión
Desde la izquierda se proclamaba que el Estado estaba capturado por una élite asociada a intereses extranjeros y que solo una ruptura revolucionaria podía producir justicia y soberanía.
Desde la derecha autoritaria se justificaban la represión y la exclusión como instrumentos para preservar el orden.
Desde lugares opuestos, ambos desconfiaban de la capacidad de la democracia dominicana para resolver nuestros problemas.
Y ambos perdieron la discusión con la historia .
No fueron los extremos quienes terminaron definiendo el siguiente medio siglo.
Con enormes diferencias, contradicciones y responsabilidades históricas, el sistema político que terminaron articulando Balaguer , Bosch y Peña Gómez desplazó progresivamente las alternativas radicales .
No triunfó la revolución ni regresamos a la dictadura: prevaleció la política .
Y entonces ocurrió algo que hoy conviene recordar.
El país de aquellos años tenía un analfabetismo de 55.6% en 1960.
Alrededor de 1970, la esperanza de vida rondaba los 52 años, morían unos 110 niños por cada mil nacidos vivos y apenas el 40 % de la población era urbana.
Hoy vivimos cerca de 74 años , la mortalidad infantil se ha reducido drásticamente, el analfabetismo es una fracción de lo que fue y somos una sociedad predominantemente urbana.
La economía pobre y agrícola de entonces se transformó en otra mucho más grande y diversificada.
Tenemos pobreza , desigualdades , privilegios y servicios públicos deficientes .
Pero eso describe un país con enormes tareas pendientes, no un país que fracasó.
Medio siglo después, sin embargo, reaparece una narrativa conocida.
Ahora los culpables son " la casta ", " los políticos ", "los mismos de siempre".
Y algunos outsiders han agregado algo todavía más peligroso: el desprecio por la preparación .
Los profesionales "hablan bonito", marean al pueblo y serían precisamente quienes destruyeron el país.
La falta de formación termina presentada casi como certificado de autenticidad.
Es una curiosa inversión de la realidad .
Nuestros problemas no nacieron de un exceso de mérito.
Muchos surgieron precisamente de su ausencia: del clientelismo y de arribistas que encontraron en la política un atajo hacia el poder, el dinero y una posición social que difícilmente habrían alcanzado por sus propios méritos.
Quizás se parezcan más a algunos outsiders actuales de lo que estos quisieran admitir.
Unos se engancharon a políticos para ascender; otros pretenden convertir en virtud no haberse preparado para gobernar.
Hasta los radicales de los setenta entendían que para transformar una sociedad primero había que estudiarla .
Hoy el algoritmo ofrece un atajo: la indignación viaja mejor que la explicación y "todos son iguales" cabe perfectamente en treinta segundos.
Estamos nuevamente ante un interregno .
Un modelo que produjo una enorme transformación muestra señales de agotamiento y el siguiente todavía no termina de nacer.
Necesitamos cambiar muchas cosas .
Pero no confundamos agotamiento con fracaso , ni autenticidad con ignorancia.
La última vez que los radicales declararon fracasada a la República Dominicana , el país pasó las siguientes décadas demostrando que estaban equivocados.
Conviene recordarlo ahora que, en otro claroscuro , comienzan a aparecer nuevos profetas del fracaso .
El autor es especialista en Gobernabilidad y Gestión Pública y fue Director de Competitividad de la República Dominicana.
Con información de Diario Libre.

