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Peligro Outsider Susi Pola 08.09.2026 | 08:00 08.09.2026 | 08:00 Sin que estemos en período electoral en nuestro país, permanentemente politizado, sin dar tregua al pueblo ya resentido por la práctica, los medios nos muestran espectáculos deprimentes con candidatos que irrumpen por primera vez en la escena política del país.
El argumento
Hasta nombramos “fenómeno” a personas aupadas por un grupo alborotado con admiración a sus trabajos “artísticos faranduleros”, en algunos casos, o por su capacidad de reclutar gente para la protesta, o por lo que sea llamativo, para una franja social cansada, decidida a confrontar, incomodar y desplazar a las figuras tradicionales que hacen lo mismo siempre y no resuelven problemas históricos como la corrupción, la inseguridad, la salud, el costo de la vida, etc.
Muestra del fracaso de la práctica de los partidos políticos en nuestro país.
Contexto
No es ningún fenómeno personal, es más bien un peligro instalado, como otros países han demostrado, que, una vez en el poder canalizando la rabia popular en sus campañas y promesas y exacerbando ánimos -siempre en clave violenta y amenazadora- sin equipos técnicos y de control emocional, bloquean instituciones y reglas de convivencia, laborales, intereses nacionales, usando el autoritarismo para compensar su incapacidad de negociar y su desconocimiento de la democracia.
En R.
Conclusión
Dominicana el descontento y la apatía nos mostraron en 2024 que, a nivel presidencial, 46% del pueblo, no se sintió representado y se abstuvo de votar sin que esos millones de gente alertaran con su acto a las organizaciones políticas tradicionales.
Quienes defienden esta postura argumentan que, usan el voto simplemente para castigar a los políticos de siempre, eligiendo a cualquier figura mediática o estridente por pura rabia, lo que trae consecuencias graves.
Históricamente, votar con el "estómago" y no con la cabeza ha abierto la puerta a regímenes autoritarios o a gobiernos severamente incompetentes.
Este vacío de poder precisamente es el escenario donde los outsiders, los discursos populistas o las figuras de gran arrastre mediático encuentran el terreno fértil para movilizar la rabia acumulada y transformarla en capital electoral.
Vista en tiempo real el fin de semana, al “outsider” que, haciendo “campaña” con un reducido grupo de seguidores, en posición gestual, verbal defensiva y violenta, increpa y racializa a un ciudadano como extranjero, alegando su propio poder en “cuartos”, lugar donde puede vivir y su capacidad futura de “deportarlo”, siempre amenazando con su índice, le tira una botella casi vacía de agua, por suerte plástica.
Personas resentidas, rencorosas, violentas son un aviso de claro peligro, suficiente saberlo, para no caer en ese error.
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Con información de El Nacional.

