Opinión

La masacre de Kenscoff ¿Pondrá el cascabel del gato a Haití?

Kenscoff Pondrá. Lo acontecido la noche del 23 y el amanecer del 24 del agosto en Kenscoff, una comunidad agrícola ubicada a 10 kms al sureste de Puerto.

El Nacional noticia 3615

Kenscoff Pondrá Lo acontecido la noche del 23 y el amanecer del 24 del agosto en Kenscoff, una comunidad agrícola ubicada a 10 kms al sureste de Puerto Príncipe nos recuerda el genocidio de Srebrenica-Yugoslavia (1995), durante el brutal conflicto entre grupos étnicos –serbios-bosnios, musulmanes-bosnio y croatas-bosnios– enfrentados por el control territorial y una violencia desenfrenada de las fuerzas serbobosnias en contra de los musulmanes-bosnios, con el fin de establecer territorios étnicamente homogéneos.

El argumento

Esta apacible comunidad montañosa, zona agrícola de clima frío y lugar de descanso turístico de familias acaudaladas haitianas y diplomáticos, nunca esperó ser alcanzada por el caos y la violencia de los grupos pandilleros; sin embargo, la reciente masacre evidencia el devastador costo humano de vivir en un país que carece de las condiciones mínimas de protección y seguridad para sus habitantes.

El poblado Kenscoff fue asaltado sangrientamente por una célula terrorista local “5 Segon” liderada por Johnson André, un criminal apodado “Didi o Izo 2”, y adscrita a la coalición Viv Ansanm (Vivir Juntos), donde asesinaron 47 personas, 22 resultaron heridas y unos 60 secuestrados, según datos ONU.

Contexto

El ataque se focalizó en la iglesia Arca de la Nueva Alianza que servía de refugio a desplazados por la crisis, donde fueron acribillados 22 personas antes de incendiar su estructura.

Aunque las matanzas en Haití no son hechos aislados, sino una constante histórica.

Conclusión

A continuación, cito algunos asesinatos colectivos efectuados por las pandillas entre 2024-2026, según datos ONU: Cité Soleil (2024) por el grupo “Wharf Jérémie” con más de 200 ancianos ejecutados; Labodrie (2025) por “Viv Ansanm” con 40 muertos en represalia; y la de Petite-Rivière de l’Artibonite (2026) por la pandilla “Gran Grif” con 70 víctimas.

A pesar de todo, albergamos la esperanza que lo ocurrido en Kenscoff marque un punto de inflexión definitivo para detener la crisis. ¡Dios nos escuche! Como consecuencia de esta tragedia, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia el pasado 28 de agosto a petición de Panamá para abordar la grave crisis de violencia en Haití.

En la sesión, la representante estadounidense para Asuntos Políticos Especiales, Jennifer Locetta, solicitó renovar el mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas para Haití (GSF), que vence a finales de septiembre y reclamó a la comunidad internacional a aportar de inmediato tropas, policías, equipamientos y financiamiento para frenar el derramamiento de sangre provocado por las bandas.

Además, aseveró de forma contundente que los grupos terroristas “no pueden tomar como rehén la democracia de Haití ni robarle el futuro a Haití”, especialmente tras haber manifestado de manera pública su intención de boicotear e impedir las próximas elecciones democráticas programadas para diciembre.

El Consejo de Seguridad aprobó por consenso unánime acelerar la intervención en Haití mediante la autorización inmediata de la Fuerza de Supresión de Pandillas en septiembre de 2026 y el despliegue rápido de 5,550 efectivos apoyados por Alemania, Chad, Mongolia y Costa de Marfil.

Además de una estrategia, que combina el endurecimiento del embargo de armas y sanciones económicas a patrocinadores de las bandas con la activación de unidades judiciales especializadas para investigar crímenes de masa como la masacre de Kenscoff, cuyo objetivo es lograr la estabilización territorial indispensable para reactivar el proceso electoral democrático, suspendido en el país desde hace una década debido a la crisis de seguridad.

Sin embargo, antes de acontecer esta matanza hubo ciertos indicios sobre la seguridad que la comunidad ya temía, y que, las autoridades ignoraron las alertas locales y del alcalde sobre un ataque de las pandillas, y no protegieron la zona adecuadamente con fuerzas de seguridad.

Situación que permitió la oportunidad a la coalición criminal Viv Ansanm para masacrar y controlar esta posición montañosa estratégica, que le permitiría luego sitiar la jurisdicción de Pétion-Ville, donde están las sedes diplomáticas y de la ONU.

Esta cruda realidad coincide con análisis de seguridad realizado por Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), que las matanzas en la crisis de Haití responden a tres factores estratégicos clave: expandir el control territorial de las bandas, someter a la población civil mediante el terror y consolidar la autoridad de los grupos criminales en la región.

En tal sentido, la ONU y la comunidad internacional no pueden continuar con sus reuniones retoricas sin resultados pragmáticos ante esta crisis, mientras la población haitiana vive asediada, con temor de ser asesinada, secuestrada o forzada a abandonar sus hogares.

Sin el decidido apoyo internacional para intervenir urgente –militar– a este desventurado país para proteger su población y romper definitivamente el ciclo de la violencia que los azota, no existirá las condiciones de estabilidad, gobernabilidad y seguridad, menos para celebrar unas elecciones libres y democráticas en Haití.

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Con información de Listín Diario.

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