Opinión

Plaga cibernética

Plaga Cibernética. Dicen las compañías de seguridad informática que diariamente surgen decenas de nuevos virus de distintas clases. Su clasificación por.

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Plaga Cibernética Dicen las compañías de seguridad informática que diariamente surgen decenas de nuevos virus de distintas clases.

Contexto

Su clasificación por categorías rivaliza con la creada por los biólogos para los organismos patógenos.

Los hay troyanos, gusanos, mineros, residentes, bombas de tiempo y varios otros de los que la mayoría de las personas ni siquiera ha oído hablar.

Detalles

Su amenaza podría ser suficiente para crear un estado de histeria colectiva, y al parecer algo así ya está ocurriendo.

Aún no se ha llegado a los extremos que en algún momento de la historia provocaron la lepra, la peste bubónica, la viruela, la poliomielitis, el sida o el coronavirus, pero es evidente que la percepción de inseguridad está en aumento.

Reacciones

Cuando en el país de mayor avance tecnológico del mundo se llega a decir que una potencia extranjera influyó en el resultado de sus elecciones, que otros países desconfían del voto electrónico y deciden suprimirlo, o que de forma remota es posible apoderarse del control de maquinarias y equipos, algo grave debe estar sucediendo.

La situación se agrava por un hecho preocupante.

A pesar de que todos los días hay nuevos virus, más potentes, sagaces, sigilosos y osados, muy pocos de sus creadores son sancionados.

Después de todo, detrás de las intrusiones y delitos electrónicos hay personas y organizaciones que derivan algún beneficio.

Nos gustaría creer que se trata sólo de ganancias pecuniarias, lo que haría el proceso más predecible y controlable, pero existen también otras motivaciones, desde la venganza personal y el placer de provocar perjuicios, a la intolerancia y la satisfacción de entrar a lugares vedados, lo que complica más descubrir a los culpables.

La complicidad de gobiernos y el empleo de la informática como instrumento bélico, añade una dimensión adicional al peligro, a la vez que provee recursos y cobertura para los atacantes.

Pero hay quienes temen más al remedio que a la enfermedad.

Consideran catastrófico que como reacción a la proliferación de crímenes cibernéticos se impongan restricciones sobre la libertad de uso de la red informática.

Y temen que las personas las acepten como un mal menor, igual que a los chequeos en los aeropuertos o a las cámaras de vigilancia en los espacios públicos.

Es, al final, un asunto de costo y beneficio.

Y mientras más grande sea la percepción de los daños a los que se está expuesto por causa de los delitos cibernéticos, mayor será la probabilidad de que la libertad de uso sea restringida por diferentes vías.

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Con información de Listín Diario.

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